Si estás buscando una financiación de mayor cantidad, también ponemos a tu disposición otro tipo de productos financieros como los préstamos personales de diferentes entidades con los que podrás conseguir hasta 60.000 euros en un plazo de 24 a 48 horas

En Crédito Ahora también analizamos y comparamos préstamos de hasta 60.000€  para que consigas financiación para tus proyectos o imprevistos. Debes saber que las condiciones de cada préstamos varían según el perfil y las características de cada cliente. Si hacemos una comparación de los prestamos online frente a los prestamos tradicionales son varias las diferencias: no tienes la obligación de acudir a una oficina bancaria física si no que su proceso es 100% online, sabrás en unos minutos si tu préstamos ha sido concedido o no y tendrás en pocos minutos tu dinero en tu cuenta bancaria. Al ser un proceso 100% online, no suelen pedirte mucho papeleo, hay veces que solo es necesario tus DNI o NIE y un comprobante de ingresos.

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CRÉDITO

DETALLE

VALORACIÓN/DATOS

CARACTERÍSTICAS

SOLICITUD

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Un préstamo es una operación financiera a través del cual, una persona física o jurídica, como un banco, da una determinada cantidad de dinero a otra a cambio de una contraprestación, que generalmente llega en forma de intereses asociados. Este dinero prestado se va devolviendo mes a mes, en cantidades iguales, junto con dichos intereses que generalmente dependen de la entidad con la que contratas el préstamo, de la urgencia con la que solicites la financiación, de tu perfil crediticio, del riesgo que asumen, de la cantidad o del motivo del préstamo.

El beneficiario del préstamo debe reembolsar el dinero que la entidad financiera le ha prestado en el tiempo acordado entre ambas partes. El detalle de todas las condiciones que el banco te pone cuando accedes a coger el dinero prestado se recogen siempre en el contrato que firmas con ellos. Es muy importante que leas detenidamente este documento, que consultes todas las dudas que puedan surgirte y que no firmes nada hasta que tengas todos los puntos que se incluyen totalmente claros. Lo más importante que seas responsable con las obligaciones que vas a contraer tras la firma.

Es bastante frecuente que utilicemos los conceptos “préstamo” y “crédito” indistintamente. Si bien es cierto que son dos productos financieros completamente diferentes, con unas características y condiciones también diferenciadas y que has de tener claro a la hora de decidid qué producto encaja mejor con tu necesidad y tu capacidad financiera.

A continuación te detallamos la información más relevante de cada uno de los dos productos para que puedas diferenciarlos sin problema:

¿Qué es un préstamo?

  • Una vez contratado el producto, la entidad bancaria transferirá la cantidad acordada a tu cuenta para que dispongas de la misma desde ese mismo instante.

  • Las cuotas mensuales son siempre iguales, en función del plazo de devolución que entre las dos partes se hayan fijado y hasta que se haya reembolsado la totalidad del préstamo.

  • Los intereses se calculan sobre el total del dinero que la entidad bancaria te haya prestado.

  • El dinero que se vaya reembolsando vuelve a

¿Y un crédito?

  • La entidad bancaria pondrá a nuestra disposición en una cuenta el total de la cantidad acordada. Será nuestra decisión no disponer de ella o de hacerlo parcial o totalmente, asumiendo los costes asociados a cada una de esas acciones.

  • La forma en la que devuelves el dinero prestado dependerá de la cantidad que hayas decidido utilizar finalmente.

  • Solo vas a generar intereses sobre el dinero que hayas decidido utilizar. De esta forma, si finalmente no decides hacer uso de él, solo tendrías que devolver el total sin asumir ningún tipo de interés.

  • A medida que vas reembolsando el dinero utilizado, éste vuelve al principal, para que puedas volver a disponer de él en caso de que lo vuelvas a necesitar. Así, sucesivamente hasta que decidas cancelar el contrato de este producto con la entidad.

El tipo de interés es el porcentaje que los bancos aplican sobre la cantidad del préstamo que aún está por pagar o del crédito que se ha consumido. Este porcentaje nos revela cuánto nos está costando el dinero que la entidad financiera nos está dejando en un momento determinado. Hay dos tipos de intereses asociados a este tipo de productos que tienes que conocer:

  • Interés fijo: Si este es el tipo de interés asociado a tu préstamo, entonces tendrás cierta tranquilidad, ya que se mantendrá sin cambios durante todo el tiempo que hayáis acordado entre ambas partes y hasta que finalices el reembolso. Este tipo de interés es el más habitual, siendo el asociado a casi la totalidad de los préstamos personales que se solicitan para financiar proyectos.

  • Interés variable: También hablamos en esta ocasión de un porcentaje, que generalmente se conoce con el término “diferencial”, al que normalmente las entidades financieras le suman el valor de un índice de referencia, que prácticamente en la totalidad de las ocasiones es el Euríbor o el IRPH. Por lo tanto, es lógico que este interés varíe en función de cómo lo haga dicho índice de referencia sumado al diferencial fijo. Así, si éste sube, el total de los intereses que tendrás que devolver será mayor. Si por el contrario, éste baja, lógicamente, el dinero que has pedido prestado te saldrá más barato. Generalmente, el cambio de interés se realiza por periodos; trimestres, semestres, años, etc.

Los intereses son los que nos va a permitir conocer cuánto dinero vamos a pagar por lo que nos ha prestado la entidad financiera, aunque a esta cifra habrá que sumarle también las comisiones y vinculaciones asociadas al préstamo que algunos bancos también aplican.

Para conocer el coste total del préstamo o crédito, deberás consultar el dato de la TAE, ya que es lo que podemos llamar el “idioma universal de los préstamos”. Este porcentaje, te permitirá comparar unos préstamos con otros, ya que aquí los bancos deben incluir cualquier coste, comisión o interés que vaya a estar asociado al dinero que te prestan.

Seguimos con lo comenzado en el punto anterior y entramos más en detalle con la definición de la TAE y con la de su hermano el TIN.

A la hora de buscar el mejor y más competitivo préstamo o crédito del mercado, lo que sin duda vamos a comparar es el coste total que va a ir asociado a que el banco me deje esa cantidad determinada de dinero. Para conocer este dato, los dos porcentajes que tenemos que tener en cuenta son el TIN y la TAE. Es completamente fundamental que conozcas estos términos, que los entiendas y que los diferencies. Solo así podrás comparar de forma correcta las ofertas del mercado.

¿Qué es el TIN? El Tipo de Interés Nominal es el porcentaje que nos va detallar el coste del préstamo, o lo que es lo mismo, el precio que el banco ha establecido para que puedas contratarlo y acceder a ese dinero. Este porcentaje se aplica de manera anual y se cobrará sobre el dinero que vayas a solicitar y que te quede por devolver.

¿Qué es la TAE? La Tasa Anual Equivalente es de nuevo un porcentaje. Este nos muestra el coste total asociado a que una entidad financiera nos preste dinero. ¿Qué se incluye dentro de este porcentaje? Por una parte los intereses del préstamo, que ya hemos visto que se conocen como TIN. Por otra, todos los costes adicionales del préstamo como cualquier comisión que quiera cargar el banco a este producto o cualquier coste de los productos bancarios que decida vincular al préstamo, como puede ser, por ejemplo, el seguro.

Si no hay otros costes, ¿Por qué el TIN y la TAE pueden ser diferentes?

Como acabamos de ver, la TAE es igual al TIN más comisiones y costes asociados a las vinculaciones de otros productos. ¿Qué pasa si en la contratación de un préstamo determinado no existe ninguna comisión de apertura, mantenimiento ni cancelación y tampoco ningún producto vinculado, pero sin embargo, el TIN y el TAE es diferente?

Tienes que buscar la respuesta en la frecuencia de los pagos. La TAE está calculada en base a un periodo de tiempo de un año, mientras que los préstamos y créditos por lo general se reembolsan en periodos mensuales. Como la frecuencia de pago es distinta, los valores también lo son. Así, aunque no haya ni comisiones ni vinculación, el TIN y la TAE nunca podrán ser totalmente iguales.

En muchas ocasiones, los bancos y las financieras no solo aplicarán un tipo de interés (TIN), sino que también añaden otros costes adicionales relacionados con la contratación del préstamo o crédito. A continuación, te detallamos algunos de las comisiones más comunes con las que te podrás encontrar a la hora de acceder a este tipo de productos en tu banco o financiera habitual.

Comenzamos por las comisiones ligadas a la formalización:

  • Comisión de estudio de la aplicación: Esta es la comisión que cobran algunas entidades financieras por analizar y estudiar tu perfil y valorar la viabilidad de la operación. Generalmente es un porcentaje de entre un 1% y un 3% sobre el coste total de la financiación. Esta comisión generalmente se abona en el primer mes, junto con la cuota mensual del préstamo.

  • Comisión de apertura: Es otra de las comisiones que algunos bancos cargan a sus clientes a la hora de contratar un préstamo o crédito. Básicamente se justifica por el trabajo operativo de poner a nuestra disposición la cantidad financiada. Suele ser un porcentaje similar al anterior, entre un 1% y un 3% del total de dinero solicitado. Lo normal también es abonarlo en la primera mensualidad.

Otro grupo de comisiones que también hay que tener en cuenta son las asociadas a la operativa:

  • Comisión por cambios en el contrato o por cambio de garantías: Si por algún motivo decides realizar alguna modificación en las condiciones que anteriormente has pactado con tu banco y firmado en el contrato, el prestamista es posible que nos pida una compensación, que generalmente se traduce en una comisión adicional.

  • Comisión por amortización del préstamo parcial o total. Aunque cada vez son menos los bancos y entidades que cobran una comisión porque sus clientes reembolsen de manera anticipada el préstamo o crédito, es cierto que algunas sí que pueden solicitar una comisión en compensación por aquellos intereses que de alguna forma dejan de ganar porque devuelvas antes de lo acordado por contrato el dinero prestado.

Por otro lado, es importante que tengas en mente que cada banco es un mundo diferente y que sería imposible aunar en un solo artículo todas las excepciones que todos los prestatarios que actúan a nivel nacional pueden aplicar. Por supuesto, ninguna de estas entidades puede actuar de una forma que se salga del marco legal, por lo que puedes estar tranquilo. Por el contrario, cada vez es más habitual, ver que muchas de las ofertas llegan al público sin ningún tipo de comisión.

La respuesta corta que estás buscando es sí. Si bien es cierto que si apareces en ficheros de morosidad como ASNEF o RAI tus posibilidades y el abanico de entidades financieras que querrán concederte financiación se verá reducido. Es cierto que no es lo mismo figurar en este tipo de ficheros por 50 euros de una factura de gimnasio o de telefonía que has dejado de pagar por un problema puntual, que estar registrado por una deuda con otra financiera de 30.000 euros.

De cualquier forma, hoy en día cada vez han surgido más opciones y hay muchas entidades de minicréditos que nos facilitarán el acceso a dinero a pesar de estar en ASNEF. Sí es importante tener en cuenta que para que estos prestamistas nos validen la petición, hay que cumplir adicionalmente con dos requisitos importantes, a añadir a las condiciones estándar:

  • Como en el ejemplo que poníamos anteriormente, es esencial que la deuda por la que figuramos en los listados de morosidad no esté relacionada con ninguna otra entidad financiera. Es decir, no puedes dejar de haber reembolsado una o varias cuotas de un préstamo anterior, de tu tarjeta de crédito, ni estar en números rojos en tu cuenta corriente habitual. Por el contrario, sí que es posible que no den tanta importancia a que en un momento puntual no hayas pagado el recibo de teléfono, una mensualidad de gimnasio por un malentendido o la recogida del modem de la compañía que te suministra la fibra en tu domicilio.

  • Que el importe por el que has contraído esa deuda con tu compañía de luz y agua, internet o telefonía no supere el límite superior establecido por la entidad financiera con la que quieres contratar el préstamo. Es bastante habitual que este máximo se fije en 200 euros, aunque en algunas ocasiones podría ascender hasta 500 o incluso 1.000 euros. Aquí también entrará en juego el perfil financiero que tengas en el momento en el que estás solicitando el nuevo préstamo.

En cualquier caso, desde CréditoAhora siempre te recomendaremos que intentes solucionar este problema y, si te es posible, saldar la deuda que has contraído. No porque no puedas acceder a financiación, sino porque seguramente ésta tenga mejores condiciones, menos requisitos y, lo más importante, será más barata.

En ocasiones, salir de las listas de estos ficheros tiene cierta complejidad. Sin embargo, en la actualidad ya hay muchas empresas que pueden ayudarte en esta tarea. Es más, varias de ellas se ofrecen a no cobrarte nada en absoluto, a no ser que consigan su misión; una situación de win-win genial, en el que solo si tú ganas, ellos también ganan.

Es posible que te encuentres en la situación en la que puedas devolver el préstamo solicitado con antelación; bien porque tu situación económica ha mejorado, porque finalmente no has tenido que utilizar todo el dinero que habías solicitado o porque tus generosos padres han decidido que te echaban una mano con esa carga.

Si cualquiera de estos casos es el tuyo, los prestamistas que operan en territorio nacional están obligados por la ley española a permitir al usuario la amortización parcial o del total del principal de los créditos antes de que concluya la fecha de vencimiento. Es decir, si puedes y quieres, nadie te lo impedirá. No obstante, debes tener en cuenta, que en contraprestación, dichos prestamistas podrían cobrarte una comisión de forma que ésta compense la pérdida de los ingresos que venían asociados a esos intereses que ya no van a poder cobrarte.

Actualmente, la ley española reza que la comisión por reembolso anticipado en ningún caso podría superar el 1% del capital ya pagado si queda más de un año para el vencimiento o el 0,5% en el caso de que quedara menos de 12 meses.

La ley actual establece que la comisión por amortización anticipada no podrá superar el 1 % del capital reembolsado si queda más de un año para el vencimiento o el 0,5 % si queda menos de 12 meses. No obstante, aunque la normativa española establece un máximo, lo cierto es que en ningún caso obligan a cobrar dicha comisión por amortización y ya son muchas las entidades financieras que no incluyen ningún coste asociado a esta acción.

Una vez que has realizado una solicitud formal de crédito a una entidad, es normal que ésta te solicite cierta documentación. Generalmente esto les va a servir, en primer lugar, para corroborar que la información que les has facilitado a lo largo del proceso es correcta, que no les has mentido, que no te has equivocado y que no has redondeado. Por otra, les servirá para avanzar en el proceso y poder facilitarte finalmente el crédito que has solicitado.

La documentación solicitada, generalmente depende de la entidad con la que vayas a contratar el préstamo, de sus políticas internas, de su equipo de riesgo y de su operativa en general. No obstante, hay algunos documentos básicos comunes a todas las financieras, que estamos seguros que te solicitarán:

  • Documento de identidad; que necesitarás que no esté ni caducado, ni estropeado, que sea completamente legible y que la foto se corresponda con tu situación actual. También verificarán que somos mayores de edad y que nuestra residencia está en territorio nacional.

  • Extracto bancario; con el que revisarán tu nombre y apellidos, que eres titular de la cuenta corriente en la que van a ingresar el dinero prestado y que efectivamente eres la persona que has solicitado la financiación y la que la vas a recibir. Es un documento básico para evitar posibles casos de fraudes y robo de identidad.

  • Justificante de ingresos; que de nuevo será completamente obligatorio presentar para corroborar tu situación financiera actual. De esta forma, podrán verificar los ingresos recurrentes de los que dispones y si estos podrán hacer frente a las mensualidades que te comenzarán a cargar una vez hayas aceptado el préstamo.

Adicionalmente a estos tres documentos indispensables, algunas financieras es posible que te soliciten documentación adicional, dependiendo del tipo de préstamo que estemos solicitando o del proyecto que queramos cubrir con él. Por poner un ejemplo, en el caso en que el dinero demandado vaya a servirnos para cubrir los gastos de una reforma, es muy posible que te pidan datos del inmueble, la previsión de la factura que te ha emitido un experto, etc.

Si bien hasta hace un tiempo, era complicado que te facilitaran un canal alternativo al correo postal, lo cierto es que hoy en día las opciones para enviar dicha documentación a la entidad son mucho más variadas y cómodas. De esta forma, en muchas ocasiones, podrás enviar los documentos vía email, cargarlos en tu área privada o incluso mandarlos por whatsapp. Un abanico de posibilidades que no hacen otra cosa que facilitarte el acceso a la financiación que tanto estás buscando.

Hay que tener en cuenta que la entidad bancaria que nos está prestando dinero está asumiendo un riesgo. El negocio de estas financieras radica en dejar una cantidad, que recuperan con intereses, teniendo mucho cuidado de que en ningún caso, aquellos clientes que no devuelven el dinero prestado de manera parcial o total, nunca superen a los primeros.

Por este motivo, parece lógico pensar que tienen que ser escrupulosos en sus procesos, que deben analizar cada uno de los perfiles en quien van a confiar su dinero y que tendrán que asociar comisiones diferentes en función del riesgo que estén asumiendo.

En ocasiones, puede que tras el análisis, se den cuenta de que el riesgo que asumirían con ciertos préstamos es tan alto, que prefieren no cerrar la operación, ni aunque le apliquen porcentajes de intereses muy elevados.

Por lo general, que una solicitud se deniegue responde fundamentalmente a una de los siguientes motivos:

  • Si los ingresos que percibes mensualmente no son lo suficientemente altos o si no entran en tu cuenta bancaria con la regularidad requerida, es posible que el banco interprete que no vas a poder hacer frente a las cuotas mensuales y te deniegue la financiación. En este punto tienen muy en cuenta lo que se conoce como ratio de endeudamiento. Este porcentaje se calcula dividiendo los gastos mensuales que tienes, incluidos los que sumarías con las cuotas del reembolso del préstamo, entre los ingresos netos que percibes. Generalmente este porcentaje no debería superar el 35 o 40%.

  • La segunda razón de mayor peso para que te denieguen la solicitud de un préstamo es figurar en ficheros de morosidad, tales como ASNEF o RAI, estar o haber estado con cierta frecuencia en números rojos o tener alguna deuda pendiente. Si bien están surgiendo varios players en el mercado que admiten esta condición, lo cierto es que para las entidades financieras tradicionales supone un verdadero problema y es un muro infranqueable a la hora de acceder a financiación.

De cualquier forma, en muy pocas ocasiones sabrás a ciencia cierta los motivos por los que te han denegado el préstamo, ya que generalmente no es una información que las entidades compartan con el usuario. Es básicamente una forma de evitar solicitudes fraudulentas, mejorando así la seguridad del resto de usuarios.